
Las personas que caen al abismo suelen ser las únicas en cruzarlo. Luego los pequeños inconvenientes de la vida les parecen nimiedades.
Viven cada nuevo día con una sensación de segunda oportunidad, valorando las pequeñas cosas de la vida: respirar, caminar, disfrutar de los rayos del sol, saborear un café, disfrutar la compañía.
Lo agradable se asimila y disfruta por contraste, es decir, la calidez se disfruta habiendo padecido el frío. Los golpes nos hacen mas fuertes y seguros, eso si los sabemos aprovechar para bien. Es delicioso compartir con personas que viven con tal ligereza: no malgastan su valioso tiempo en tonterías como enojarse.
Y aquí un detalle interesante: pareciera que estas personas viven con un ritmo mas lento, disfrutando el momento. ¿Y a donde vamos pues? ¿cual es la prisa? No hay destino. La vida es un juego en el que nadie se puede llevar las ganancias.
Solo de una cosa podemos estar seguros: moriremos. De manera que este momento es ganancia. ¿Cielo, infierno? No son mas que el reflejo del miedo inmaduro de nuestra patente e inevitable mortalidad.
Las personas que creen en esas quimeras no hacen mas que aferrarse a un fantasioso futuro, restandole valor a lo que sí tenemos: este momento.
La felicidad y la prisa no se llevan bien. ¿Queremos disfrutar mas momentos felices? Bajemos la velocidad entonces. ¿Estas pasando por un mal momento? !felicidades! Cuando pase la tormenta y salgas del abismo seras mas fuerte y
disfrutaras con mayor gusto de los sabores, los aromas y los colores.
disfrutaras con mayor gusto de los sabores, los aromas y los colores.
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