martes, 8 de febrero de 2011

Nunca te detengas


Siempre ten presente que la piel se arruga,
el pelo se vuelve blanco,
los días se convierten en años...
Pero lo importante no cambia;
tu fuerza y tu convicción no tienen edad.


Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.
Detrás de cada logro, hay otro desafío.
Mientras estés viva, siéntete viva.
Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.
No vivas de fotos amarillas...

Sigue aunque todos esperen que abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas correr, trota.


Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón.
Pero nunca te detengas!!!


Madre Teresa de Calcuta

Llego el tiempo de "tocar" y "ser tocado"


Qué extraño resulta este tema, es un tema álgido para ti, para mí, estamos programados a obviar nuestras necesidades naturales. Me refiero al contacto cariñoso, la manifestación del amor.

¿Que sientes cuando te tocan con cariño, te acarician? ¿Y si resulta tan agradable porque nos privamos de sentirlo con mayor frecuencia? ¿Sabes que muchos podemos pasar largas temporadas sin haber tocado a alguien apartando nuestros hijos, padres y cónyuges? Y ¿qué hay de aquellos que están lejos y no tienen familia, o si ya eres mayor, y no tienes a nadie a tu alrededor? También están quienes aunque estén muy acompañados viven sus propias prisiones sin muestras de afecto, solo el saludo convencional.

Sabes que agradable es darle un cálido apretón de manos a alguien, un abrazo o simplemente acariciar naturalmente su espalda. Los bebes no pueden sobrevivir sin recibir este cálido contacto.

¿Te imaginas cuanto nos aliviaría recibir unas cuantas demostraciones de afecto?, y no me refiero únicamente a las palabras que nos reconfortan. ¿Entonces porque nos privamos de aquello que tanto anhelamos?

Nos hemos privado demasiado, incluso preferimos la soledad del aislamiento que enfrentar nuestro miedo al rechazo. ¿Creemos que si nos mostramos vulnerables nos van a dañar? ¿Quién nos hace más daño que nosotros mismos?

Muchas veces tomamos la expresión de cariño como un atrevimiento aunque sea una simple demostración. Con un niño pequeño la situación es distinta, nos sentimos cómodos y libres de pasarle la mano por la cabeza o simplemente darle unas palmaditas. Igual sucede cuando acariciamos a nuestros animales, el perro o el gato. ¿Sabes cuantos adultos necesitamos ser tocados y nos avergonzamos de pedirlo? A veces nos sentimos incómodos cuando nos tocan, no queremos vernos necesitados, o tememos exceder la barrera de lo mentalmente permitido. Si tan solo podemos lograr romper esa barrera de nuestros tabúes, creencias, y pensar que tan solo estamos dando y recibiendo amor…. Es nuestra mente la que juzga, son nuestros pensamientos que nos mantienen apartados, es nuestro temor al que dirá o que pensara el otro. Sabes, el otro no existe, ese eres tú quien juzga. Tienes temor a romper tus esquemas, tus hábitos, y te privas de dar y recibir. Cuando nos privamos de brindar cariño a otros seres, nos estamos privando a nosotros mismos de fluir con la más simple y natural expresión de amor.

Es a nosotros a quien estamos limitando. Limpiemos esas memorias de que acariciar es malo, es una de las más profundas creencias que tenemos arraigadas y que nos mantienen solitarios, amargados, deprimidos e infelices. Regalar cariño es regalar felicidad. Lo que sale de ti siempre regresa a ti. Dios nos dio brazos no solo para maniobrar los objetos y alimentos, nos lo dio para que hiciéramos uso acariciando, abrazando. También la piel no solo cumple la función de proteger nuestro cuerpo, junto con nuestras manos son todo un sistema completo de comunicación táctil.

¿Que si te van a rechazar? Nadie te rechaza, eres tú mismo que ves el rechazo en el otro, porque el otro únicamente es tu espejo. Limpiemos esos bloqueos que te alejan de la expresión del amor. Regálate felicidad.

No hay mejor manera de expresar la ternura que con un toque cariñoso. Nuestra sociedad y nuestras creencias nos han mantenido aun mas separados, pero que gratificantes son aquellos eventos donde las personas se abrazan al finalizar. La vibración energética de nuestro cuerpo sube como un cohete. Es tiempo de abrazar. De tocar, de hacer feliz y ser feliz.

La felicidad y la prisa no se llevan...


Las personas que caen al abismo suelen ser las únicas en cruzarlo. Luego los pequeños inconvenientes de la vida les parecen nimiedades.


Viven cada nuevo día con una sensación de segunda oportunidad, valorando las pequeñas cosas de la vida: respirar, caminar, disfrutar de los rayos del sol, saborear un café, disfrutar la compañía.

Lo agradable se asimila y disfruta por contraste, es decir, la calidez se disfruta habiendo padecido el frío. Los golpes nos hacen mas fuertes y seguros, eso si los sabemos aprovechar para bien. Es delicioso compartir con personas que viven con tal ligereza: no malgastan su valioso tiempo en tonterías como enojarse.

Y aquí un detalle interesante: pareciera que estas personas viven con un ritmo mas lento, disfrutando el momento. ¿Y a donde vamos pues? ¿cual es la prisa? No hay destino. La vida es un juego en el que nadie se puede llevar las ganancias.

Solo de una cosa podemos estar seguros: moriremos. De manera que este momento es ganancia. ¿Cielo, infierno? No son mas que el reflejo del miedo inmaduro de nuestra patente e inevitable mortalidad.


Las personas que creen en esas quimeras no hacen mas que aferrarse a un fantasioso futuro, restandole valor a lo que sí tenemos: este momento.

La felicidad y la prisa no se llevan bien. ¿Queremos disfrutar mas momentos felices? Bajemos la velocidad entonces. ¿Estas pasando por un mal momento? !felicidades! Cuando pase la tormenta y salgas del abismo seras mas fuerte y
disfrutaras con mayor gusto de los sabores, los aromas y los colores.