Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad,
tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias
por todo aquello que recibí de TI.
Gracias por la vida y el amor, por las flores,
el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto
fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que
pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos
y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé,
las amistades nuevas y los antiguos amores,
los más cercanos a mí y los que estén más lejos,
los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar,
con los que compartí la vida, el trabajo,
el dolor y la alegría.
Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón,
perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,
y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración que poco a poco fui aplazando
y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón.
En los próximos días iniciaremos un nuevo año
y detengo mi vida ante el nuevo calendario
aún sin estrenar y te presento estos días
que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría,
la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad
llevando a todas partes un corazón lleno
de comprensión y paz.
Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios
a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.
Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno
que mi espíritu se llene sólo de bendiciones
y las derrame a mi paso.
Cólmame de bondad y de alegría para que,
cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí
encuentren en mi vida un poquito de TI.
Danos un año feliz y enséñanos
a repartir felicidad . Amén
sábado, 1 de enero de 2011
Cuando Perder es Ganar
A la larga, la vida es más sabia que nuestros apegos.
El dolor no viene de lo que ocurre, sino de aferrarse a una forma que ya no existe.
La pérdida, sólo se siente, cuando se mira para atrás no con
la gratitud de haberlo vivido, sino con el miedo de sentirse perdido.
Sientes la pérdida o la confusión, no por que no tengas
fuerza o inteligencia sino por que te olvidas de ellas.
Cuando la vida te quita, sólo te esta diciendo,
que tú puedes construir el doble.
O, no ha sido siempre así?
Lo que pierdes, es sólo el fruto de tu capacidad de crear,
es tu fuerza, la que ha generado muchos frutos.
Se gana cuando se agradece lo vivido,
Cuando se recrea entusiasmo por lo que viene,
Cuando se comienza pronto a caminar,
Sin dar espacio al lamento o la autocompasión.
Tu vida vale más que cualquier opinión inclusive la tuya.
Disfruta tus próximos pasos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)